Ensayo sobre la depresión “¿ES LA DEPRESION EL MAL?”

Marzo 29th, 2008

Estadísticas alarmantes declaran que aumentó la depresión en el mundo y con ella la consumición de antidepresivos que modifica la química cerebral.
Sin embargo, no se han encontrado localizaciones cerebrales para la angustia existencial, los celos, la envidia, la mezquindad, la avaricia, el dolor espiritual, el desamor y no toda depresión es una enfermedad mental de naturaleza física o psicológica, de la química cerebral, el abuso de sustancias tóxicas o traumas infantiles.
Hay otra depresión que no tiene trastornos psíquicos, ni orgánicos y es producida por errores en la biografía, malas elecciones políticas por ejemplo de las que nos culpamos y afecta a casi el noventa por ciento de los habitantes del planeta en el plano social y también muchas veces en el plano familiar.
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NADA MAS HUMANO QUE DEPRIMIRSE Y SENTIR QUE NO TENEMOS TIEMPOS, EL SINDROME DE LA ANSIEDAD

Marzo 29th, 2008

Foto: iskanderbenamor

Hoy le llaman depresión y la empeoran con drogas.

En mi época se llamaba aburrimiento y gritábamos para salir de él.
Hoy le llaman obsesión

a lo que en otras épocas le llamaban constancia.
Hoy le llaman ataques de pánico

a lo que conocíamos como sofocos de angustia.

Foto: iskanderstruck

Foto: iskanderberamor
Antes le llamábamos miedos y los curábamos con coraje.

Hoy le llaman fobias y los desensibilizan para enfrentar el horror

a los que no pueden subirse a una aerolínea.
Los anormales son los que no tienen miedo a volar en avión.

Esa falsa calma a diez mil metros de altura.

Existes

Febrero 23rd, 2008

Estoy contento de que existas, no envidioso.
Que seas mi prójimo, distinto, pero no ajeno.
Que habitemos en este lugar del espacio,
lo suficientemente ancho como para hacer cabriolas
sin siquiera rozarnos, cuando no queremos.

Que sea bastante que creas en algo, para que
ese algo ya exista, aunque yo no lo vea.

Que alguien pueda decir algún día, que ambos
vivimos en el mismo siglo y que aquello que hacías
y te hacía bien, me ponía feliz sin que de ello obtuviera
ningún beneficio.

Que de lo mío, sólo te enterabas si estaba en mi ánimo
porque mis logros no estaban destinados a superarte.

Que sentíamos alegría cuando distinguíamos que nuestras
diferencias nos acercaban y reíamos cuando comparábamos
nuestros desacuerdos con la brevedad de la vida, el anárquico
paso del tiempo y la finitud de nuestras existencias.

Foto: …’melissa’…

Que aprendimos a separar nuestros criterios y poder vincularnos.
Que desistimos de ponernos adornos
que más tenían que ver con uno, que con el otro.

Que no somos un invento de ese otro
y que tenemos existencia real
con autonomía de pensamientos.

Que no éramos aparatos
a los que se puede manejar con botonera
y que no nos fastidiábamos hasta querer fundirnos
cuando no respondíamos al teclado.

Que no son invisibles los hilos
que nos mantienen unidos,
sino justamente la ausencia de ellos.

Que no tengo tiempo para controlarte,
pues tengo bastante con mi propio gobierno.

Que puedo ser yo mismo y no a pesar tuyo.
Que puedas ser vos mismo y no gracias a mí.
Estoy contento de que existas.
Eso es todo.

LA SEDUCCIÓN

Febrero 5th, 2008

El arte de seducir ha sido enseñado y adornado con una serie de comportamientos exteriores y muchas veces superfluos que no las puede implementar el actor sin que parezca una caricatura, y una expresión falsa porque está sujeta a artilugios cosméticos que no las cree ni quien los usa ni quien los ve.

El arte de venderse no está únicamente reducido a lo mercantil. Nos postulamos y vendemos en todo momento de nuestra vida, porque al haber elegido la seducción como manera de llevarnos al objetivo hemos renunciado a la idea del autoritarismo y la imposición de una idea. El seductor es lo contrario de un violador. Pero allí no termina, el tema es no desilusionar para seguir con el vínculo.

Seducir quiere decir ”distraer”. Hacer que alguien que está mirando hacia otro lado, voltee la vista hacia uno, que es el producto que ofrecemos, ya sea uno mismo o un objeto, una idea o un artefacto, una ilusión o una promesa de dicha.

La pregunta de base del seductor es ¿Por qué yo y no otra persona? ¿Por qué mi palabra y no la de otro? ¿Por qué mi producto y no otro similar?

La misma pregunta sobre el que se intenta seducir y se va a actuar es ¿Cómo hacer para que se decida en comprar lo que el seductor vende?

Seducir es implantar una idea sin ser descubierto de forma tal que el sujeto a quien vamos a favorecer lo viva como un deseo propio, de apenas sugerido a nada, porque por lo general todos ya estamos vacunados con las formas burdas de la seducción, entre ella: seducir con lo que no se tiene y a la mañana siguiente desaparecer.

 

Foto: Mike Wood Photography

¿Cuál es la diferencia con el arte de manipulear? Ninguna, al menos que lo que se ofrezca sea consistente y dure lo que se promete.

Las mujeres tienen su receptor sexual muy cerca del oído y después de la impresión de la vista, son las palabras masculinas lo que las estimula.

Los hombres, acostumbrados a no ser percibidos, nada nos seduce más que una mirada femenina que se detiene en nuestros ojos. Ni la altura de las polleras, ni la profundidad de un escote puede más que ese segundo plus con que se retiene nuestra mano y se acercan las pelvis. Eso puede más que el anodino beso social en las mejillas.

LO MALO YA PASÓ PERO SIGO SINTIÉNDOME MAL

Febrero 3rd, 2008

Todo está en orden. El sistema funciona armónicamente. Hormonas y neurotransmisores de bienestar sostienen el organismo y dan serenidad y confianza a la mente. De pronto algo pasa. Una pérdida, un accidente, una persona que entra a nuestras vidas y todo entonces se desordena. Invaden secreciones hormonales de stress, gluco- corticoides, glucagon, adrenalina que sirven para paliar la situación de malestar pero, acabado el acto, deben volver a su estado de antes de que pasase lo que pasó…

Luego todo pasa, se olvida, se arregla. Ha cambiado la situación, el momento, la persona, pero el desasosiego y la indisposición continúa. El pensamiento sigue atacado por las reminiscencias como si aún se estuviese viviendo el mal momento de la vida, que paradójicamente ha sido superado. Sin embargo cuanto más se insiste en modificar el estado, más persiste la zozobra y el recelo. Cualquier detalle puede hacer detonar nuevamente lo sufrido y reeditarlo. El catabolismo no ha cedido, ni lo hará por un tiempo a menos que la Psicoterapia y la Sofrología le ayuden a cambiar la función fisiológica.

Lo que pasa es que el organismo tiene memoria. Se fijan, se instalan las jugos hormonales, nerviosos e inmunológicos (uno está proclive a enfermarse) y es necesario que se reestablezca la armonía cambiando estos stresores, ahora internos, por sustancias propias de bienestar: Dopamina, Serotonina, Endorfinas. Sólo así se explica que uno siga sintiéndose mal cuando las cosas malas ya pasaron y esto tarda, porque el organismo se ha fijado en esa condición y no se retira hasta pasado un tiempo aunque vuelva la paz.

El ser vivo necesita oxígeno; el cuerpo, caricias y el espíritu: Libertad.

UNO TIENE EMOCIONES O LAS EMOCIONES LO TIENEN A UNO

Enero 31st, 2008

Reverenda tontería lo de la inteligencia emocional y sus prácticas escolares para educar las emociones. Estas últimas se generan en el sistema límbico, la zona más arcaica del cerebro y el razonamiento en la zona prefrontal. En cuanto actúa la inteligencia la emoción desaparece, es cierto, pero para que ello suceda la emotividad debe ser lo suficientemente descargada.

No hay emociones positivas y negativas, ni ninguna comprobación de laboratorio que haga predecir que alguien no puede enfermarse en los mejores momentos de su vida ni estar bien físicamente en los peores de ellos. La única emoción dañina es la que no se expresa, y esa energía elige un órgano para depositarse. Como la quila de un barco son miles de golpecitos en el muelle lo que terminan por romper la carcasa.

Oriente habla de cinco mil emociones, Occidente solo conoce cuatro o cinco, la más famosa es el amor y la más difícil de sentir.

La diferencia entre un sentimiento y una emoción es que el primero perdura en el tiempo y la segunda explota en ese mismo instante.

Reprimirla (tragarse la bronca), Excitarse sexualmente y auto insatisfacerse con una excreción muy parecida a las lagrimas. Sentir felicidad y tener que disimularla para no despertar envidia. Sentir alegría y no poder expresarla ante un interlocutor que se siente mal por otras cosas personales. Sentir humillación y dibujar una sonrisa ante la autoridad. Sentir furia y no expresarla para no perder el modo (es prolijo socialmente, pero es dañino interiormente).


Foto: brandon king

Decir sí por no y no por sí. Irse, cuando uno desea quedarse. Quedarse cuando ya no se aguanta más. Todo eso es lo malo de la emoción. Reglas de relacionistas públicos, que el si mismo no perdona.En una sociedad que proclama un equilibrio correcto que no existe porque uno vive como un equilibrista caminando sobre una soga, siempre se está cayendo. Cae para un lado u otro y compensa con la vara que sostiene. Si un hombre pierde el paso y se cae, lo hará hacia el machismo, y no teniendo conductas femeninas. Si una mujer pierde el equilibrio debería recurrir a lo más ancestral de lo femenino y no copiando conductas masculinas. He visto pelearse parejas como dos señoritas o como dos hombrotes.

En una relación ambos están autorizados al desequilibrio emocional, la única condición es que si se vuelven locos, lo hagan de a uno por vez. Así, uno expresa y el otro contiene. Si alguien cree que eso no se puede, ha cerrado el camino de la convivencia.

LA MASTURBACIÓN ES UNA FILOSOFIA DE VIDA

Enero 27th, 2008

Tratar este tema es parecido a un ensayo sobre el “hipo”, ese espasmo diafragmático, inocuo, sin mayores consecuencias, pero tan molesto. Puede ser tomado a risa, incluso un sexólogo astuto, indagará en el problema que podría tener el autor de esta nota. Pero antes de la crítica y de escuchar su bienintencionadas razones para masturbarse o que se masturben sin compañía, permítanme estos comentarios, cuyo rigor científico sólo procede de la observación clínica y la reflexión, y no tiene otra intención que aliviar de una práctica que no alivia, por más bien recomendada y estimulada que esté.

Masturbarse en la adolescencia es una práctica común de vaciar los canales espermáticos en un estado en que la pasión hormonal se regula por la urgencia y no es fácil encontrar partenaire. Pero en el momento en que se ha superado esta etapa y entrado al mundo del otro, debería ser evitada como sucede con la leche materna, cuando aparece la dentición. El mito de la urgencia masculina puebla con sus convicciones a adultos avasalladores para quienes el tiempo y la negativa de las mujeres son un lujo que no debieran darse. La masturbación es una expresión de una conducta ansiosa y compulsiva que si tuviese la motivación de descargar la calentura sería menos grave que siendo usada como somnífero y juegos del aburrimiento. Hay algo de desesperanza, de incapacidad de sostener la tensión hasta llegar al objetivo, de comodidad y con un final desesperado en la soledad. La práctica solitaria debiera abandonarse en la edad adulta. No hay fecha para ello, se puede ir dejándola en los tiempos posibles de maduración, porque lo que hace es prolongar la etapa genital narcicística que fomenta la idea de que al mundo basta imaginarlo para tenerlo.

Hablaré de la masturbación masculina, porque la sexualidad femenina es muy distinta y la verdad que de ello no entiendo nada, salvo por lo que me contaron. De todas maneras sostener el deseo hasta que se deposita donde se desea y no se derrama en una experiencia para nada consoladora, mueve los resortes para que el encuentro se realice lo antes posible.

Uno puede darse a si mismo bienestar y no es poco, pero la felicidad debe ser proveída por otro. Si se es feliz solo, se está bastante alienado. Si no se necesita de otro, si se autosatisface, si ese otro que transmite rayos ultravioletas e infrarrojos, calor y luz, corporeidad, presencia, caricias es reemplazado por un mismo con la cuenca de una mano, ese otro tiene como sujeto, muy poco valor. Es una belleza de calendario de gomería, de celuloide, de fría pantalla de TV, pero lo cierto es que no existe.

Si al menos se pudiese decir que tal práctica satisface, tendría mejores razones para reemplazar un encuentro sexual que es lo único en esta vida que necesita dos personas para completarse y yo agregaría no más de dos. Pero es un gusto personal más allá de alguna fantasía.

El acto masturbatorio genital o no, implica que este mundo basta imaginarlo para doblegarlo. Tener una fantasía sexual masturbatoria con una persona que no desea hacerlo con uno es importarle un bledo lo que esa persona desea y violentarla en un acto privado sin hacer nada para procurarse hacerle cambiar de idea. Es demasiado fácil el universo de las posibilidades masturbatorias. El mundo es tal cual se lo vislumbra que es y no necesita confrontarlo con nadie. Es un acto de apropiación de la intimidad, la idea, la conciencia de otro que no tiene interés en participar, ni se lo propusieron. Si los hombres supiesen el desencanto y la frustración que les produce a las mujeres descubrirlos en un acto onanista, al menos cerrarían la puerta del baño con llave y sus adicciones cibervoyeristas que suelen reemplazar al otro que duerme en la cama grande, debieran ser más reservadas. Es un acto más patético que una fantasía homosexual (de alguien que no se decidió aún, porque en el fondo si lo es y no lo declara) Práctica recomendada para violadores no solo del cuerpo sino de las ideas y de los sometedores y tiranos que poco les importa si el otro quiere, cuando él lo quiere y cómo lo quiere.-

¿Parece una exageración, verdad? Porque es la fantasía de posesión de un cuerpo, como si no fuese ya, de por sí, tan valioso. Pero si lo desea, lleve éste comentario al terreno de los pensamientos y las decisiones. ¿No es acaso un acto de violencia imaginar que se puede someter una entusiasmo al arbitrio de uno solo? ¿No forma esa conducta parte de tiranos, dictadores, psicópatas, aunque los términos redunden? Masturbarse no es rumiar, es pasar a la actuación con lo que se tiene al alcance de la mano o como dice Woody Allen, “hacer el amor con quien uno más quiere” y yo agregaría: con el único que quiere y sin haber podido todavía entrar al mundo del otro, ese ser “sagrado” difícil de conquistar pero si se lo consigue viene con un premio inmejorable.

El Robo

Diciembre 15th, 2007

                                                         
Hay infinitas formas de robar, solo hay que tener la convicción que el fruto más dulce se encuentra burlando o en ausencia del guardián. Se puede saquear la tierra y la propiedad; despojar a las plantas y a las personas; depredar los animales y los niños. Primo Levi confirmó por propia experiencia que la única manera de sobrevivir en un campo de concentración era afiatándo el arte de robar.

La Justicia Social y el Derecho Canónico descansa en dos verdades. El robo es punible pero el producto del robo es sagrado. Tal vez vaya preso, pero seguro que no devolverá el botín. La otra regla es que en caso de necesidad lo que es ilícito se convierte en lícito.
En la imaginería popular, de quienes fueron saqueados, se sueña con la cárcel para el ladrón, aquellos que acuñan bienes de orígenes impuros, como a los que se aprovechan del estallido popular para su particular lucro mientras no termina de servirles de consuelo la idea de Shopenauer de que no hay dinero mejor empleado que el que nos han estafado, porque por él hemos adquirido experiencia. Siempre se podría haber perdido más. Lo que la avidez por resarcirse consigue sin mucho esfuerzo. Mejor sería darlo por perdido sin las vindicaciones ulteriores que llevaran a un mal mayor.

El estafador sabe que juega en su favor la codicia del estafado que se desayunará una día como víctima.

Mientras los que hacen subir y bajar los valores  no titubean en agravar carestías, hambrear países y enfermar a los pueblos se llamen agentes bursátiles, todo está en orden. Son los únicos valores dignos. 

Séneca decía que cuando se llega al fondo hay dos alternativas: comenzar a subir o quedarse allí. Pero es que al fondo aun no lo conocemos. Las soluciones propuestas son cosméticas y de acción emparchadora.

Solo a partir de aceptar esta pérdida, los resortes propios de la preservación de la propia vida se pondrán en movimiento para superar este estado. Seguir trabajando, volviendo a empezar.

La otra alternativa es seguir actuando sabiendo que no hay solución, pero como si la hubiese, es decir: seguir quejándose. La queja hace creer que uno está en actividad.
Y por fin: La revolución.

Sin embargo con hambre sólo se hacen motines, para hacer una verdadera revolución se necesitan ideales porque no se tejen catedrales con filigranas ni se ganan batallas con fuegos artificiales y parafraseando a Napoleón algunos harán la revolución y otros se aprovecharan de ella. El revolucionario se trocara en dictador, el que a su vez pasara a liderar a los nuevos revolucionarios. Siempre fue igual.

La verdad también es que desde el principio de los tiempos nada cambió. El hombre está súper tecnificado pero sigue siendo un troglodita en sus emociones y ambiciones.
Como la sociedad no existe, porque es una abstracción  compuesta por múltiples libertades y creencias individuales, la única alternativa es comenzar a amar no sólo a los propios hijos, que solo es amor hasta la punta de la propia nariz, por uno mismo, para comenzar a amar también a los hijos  de los otros. Sólo con ese acto los intereses individuales de bienestar ampliarían como racimos de uvas su territorio, antes tan mezquino.

El ladrón seguirá robando, pero el reparto del botín sería más generoso.

Querida Mía - Emociones Extremas

Noviembre 17th, 2007

storm

Querida mía,
He cometido la mayor estupidez que puede hacer un hombre:
Intenté matar el amor siendo éste un recién nacido.
Quise matarlo antes de hora y fue un acto con más peligros
que si lo hubiese dejado que viviera
lo que su naturaleza le hubiese permitido,
porque se vengó muy duramente.

as
ajkslakLuché por sacarte de mi mente.
Quise arrancar la semilla
que se había instalado en mi corazón.

Cuando vi tu imagen, me pareciste hermosa.
Cada foto aumentaba el placer de mis sentidos.
Cuando nos escribíamos
nos hacíamos cosquillas en el alma.

Pero, cuando escuché tu voz a la distancia,
supe con certeza que podía enamorarme de ti.

Eras la persona, tal como lo había intuido.
Era el lugar, como lo había soñado.
Pero no era el momento.

Soy un piloto de tormenta
atravesando una ventisca infernal,
con olas gigantescas,
en una barca que hace agua.

No puedo ir a tu encuentro
y no creo que pueda soportar mucho tiempo
privarme de tus caricias.

Hugo Finkelstein
Del libro Emociones Extremas